Científicos del proyecto INMA relacionan la exposición a contaminación del aire con riesgo de parto prematuro

FISABIO/CIBERESP | martes, 2 de agosto de 2016

Investigadores del proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), liderados por la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (FISABIO), el CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), la Universitat Jaume I (UJI) y la Universitat de València (UV), han estudiado la relación existente entre la calidad del aire ambiente y el riesgo para la salud en etapas vulnerables de la vida como el embarazo.

En concreto, los científicos han observado una asociación entre los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) y benceno en ambientes residenciales durante el embarazo y el riesgo de nacimiento prematuro.

El nacimiento prematuro (aquél que se produce antes de la semana 37 de gestación) es un factor determinante de mortalidad infantil y morbilidad. Se estima que es responsable de un tercio de la muerte neonatal en todo el mundo y la segunda causa más común de muerte, después de por neumonía, en niños menores de 5 años.

"Los resultados de este, y otros estudios, nos ayudan a identificar riesgos, en este caso ambientales, que pueden ser prevenibles con acciones de la sociedad y desde diferentes políticas. Las intervenciones en el ámbito de la prevención son más eficientes que el costo asociado a tratar problemas de salud ya manifestados", afirma el doctor Ferran Ballester, jefe de grupo del CIBERESP y coordinador del Área de Ambiente y Salud de la Fundación FISABIO.

El estudio está basado en una muestra de 2.409 embarazadas de las cohortes de Valencia, Asturias, Guipúzcoa y Sabadell del proyecto INMA, todas ellas con diferentes niveles de contaminación y diferentes características sociodemográficas.

Los niveles de NO2 y benceno fueron medidos mediante captadores pasivos distribuidos en una red de puntos para cada una de las zonas a estudio y durante los diferentes periodos del embarazo de las mujeres participantes.

A partir de los niveles obtenidos y la combinación de sistemas de información geográfica y el uso de técnicas de geoestadística, se estimaron los niveles de contaminación a los que estaba expuesta cada madre en su domicilio.

Los resultados demuestran que la exposición a NO2 durante todo el embarazo se asocia con un mayor riesgo de nacimiento pretérmino, así como la exposición a benceno, especialmente en el tercer trimestre.

"Es necesario llevar a cabo más investigación -añade el doctor Ballester- para tratar de identificar los elementos de dichos factores ambientales que puedan ser más perjudiciales, así como sus fuentes. En el caso de la contaminación del aire, las partículas en suspensión más pequeñas o con contenido en algunos compuestos tóxicos, podrían ser las principales responsables de sus efectos en salud. Todo ello puede ayudar a la eficiencia de las medidas a tomar".

La media de exposición a NO2 en ambiente exterior durante todo el embarazo fue de 28,8 microgramos/m3, y a benceno, de un 1.3 microgramos/m3. Los niveles de NO2 fueron mayores en aquellas áreas con una mayor densidad de población y de tráfico, como Valencia (39.1) y Sabadell (34.3). Asturias presentó unos niveles de 24.9 y Gipuzkoa de 17.2. En cuanto a benceno, los niveles se sitúan en 2.2 en Valencia; 2.0 en Asturias; 0.9 en Sabadell y 0.8 en Guipúzcoa.

La principal fuente emisora de NO2 a la atmósfera son los vehículos a motor mientras que el benceno también es emitido por fuentes industriales y en estaciones de servicio.

"Aunque en promedio los niveles no sobrepasan los límites establecidos en la legislación europea o las propias recomendaciones de la OMS, un porcentaje importante de mujeres respiraron, durante sus embarazos, niveles por encima de dichos niveles", destaca el coordinador de este estudio.

"Para el NO2 y del área de estudio de Valencia -puntualiza Ballester- en más de un 40% de los casos, los niveles promedio en los periodos de embarazo se situaron por encima de 40 microgramos/m3, valor límite anual en la Unión Europea. Esto representa un reto para la sociedad en el sentido de mejorar la calidad del aire que respira toda la población, y en especial, los grupos más sensibles".

El artículo, titulado 'Exposure to ambient air pollution during pregnancy and pretermbirth: A Spanish multicenter birth cohort study', ha sido publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Environmental Research.

Firman el artículo los investigadores Marisa Estarlich, Ferran Ballester, Carmen Iñiguez, Sabrina Llop, Ana Esplugues, Payam Davdand, Ana Fernández-Somoano, Aitana Lertxundi, Mònica Guxens, Mikel Basterrechea, Adonina Tardón y Jordi Sunyer.

Los centros que han participado en el estudio son la Unidad Mixta FISABIO-UJI-UV, el Consorcio de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), el Instituto de Investigación Sanitaria Biodonostia, el Centre de Recerca en Epidemiologia Ambiental (CREAL), la Subdirección de Salud Pública de Guipúzcoa, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Oviedo, la Universidad del País Vasco y Erasmus University Medical Centre-Sophia Children's Hospital (Rotterdam).

Sobre el proyecto INMA

El Área de Ambiente y Salud de la Fundación FISABIO participa en el Proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), una red de investigación de grupos españoles que tiene como objetivo el estudio del papel de los contaminantes ambientales más importantes en el aire, agua y en la dieta durante el embarazo e inicio de la vida, y sus efectos en el crecimiento y desarrollo infantil.

Cuatro de las nueve cohortes, Asturias, Guipúzcoa, Sabadell y Valencia, comparten un protocolo común que incluye evaluación de la contaminación desde el principio del embarazo. En octubre del año 2003 se llevó a cabo el estudio piloto para la creación de la cohorte INMA en Valencia donde se reclutaron 855 mujeres de la provincia.

Actualmente, el estudio INMA en Valencia está realizando la visita de los 10-11 años. En dicha visita se revisa la salud general y respiratoria de los niños y niñas participantes, así como su desarrollo neurológico. Durante 24 horas, los menores llevan consigo unos captadores personales con los que se miden los niveles de contaminación por partículas de los distintos ambientes en los que desarrollan su vida (casa, escuela, trasporte, aire libre...).

 

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