LA DIETA MEDITERRÁNEA, ESENCIAL PARA QUE UN NUEVO GEN PROTEJA FRENTE AL INFARTO DE MIOCARDIO

CIBEROBN | jueves, 13 de febrero de 2014

Madrid, 13 de febrero de 2014.- Miembros del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, liderados por la Dra. Dolores Corella, en colaboración con el Centro de Investigación en Nutrición Humana de Boston, han descubierto que la Dieta Mediterránea es clave para que un nuevo gen, el MLXIPL (Max-like protein X interacting protein-like), relacionado con los triglicéridos proteja frente a la hipertrigliceridemia y el infarto de miocardio.

Los resultados, publicados recientemente en la versión electrónica de la prestigiosa revista Circulation Cardiovascular Genetics, suponen otro avance muy significativo para la nutrigenética al identificar un nuevo marcador genético, validado en un ensayo clínico, que permitirá diseñar dietas más personalizadas para la prevención cardiovascular.

  • Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn,) en colaboración con el Centro de Investigación en Nutrición Humana de Boston, han descubierto que la dieta mediterránea es necesaria para que un nuevo gen relacionado con los triglicéridos ejerza su efecto protector frente al infarto de miocardio.
  • Las personas portadoras de la variante genética tenían menor riesgo de tener los triglicéridos elevados y de sufrir un infarto de miocardio solamente en el grupo que consumía dieta mediterránea. La protección genética se perdía al no consumirla.
  • Este estudio, publicado en la versión on line de la prestigiosa revista Circulation Cardiovascular Genetics, aporta además una sólida evidencia científica aplicable en nutrición personalizada.

Descubrimiento del gen y aplicaciones preventiva

Este descubrimiento asienta su base en el trabajo publicado en 2008 en Nature Genetics tras identificar por primera vez el MLXIPL como un nuevo gen candidato asociado con las concentraciones de triglicéridos en humanos. Posteriormente, los autores formularon la hipótesis de que la asociación de este gen con las concentraciones de triglicéridos se podría modular con la dieta mediterránea. Es más, postularon que este gen se asociaría no sólo con triglicéridos, sino también con eventos cardiovasculares.

A partir de este hallazgo, realizaron el análisis genético de la principal variante funcional encontrada en el gen MLXIPL, denominada rs3812316, en 7166 participantes en el estudio PREDIMED. De ellos, un 17% fue portador de la variante genética “G”, mientras que los demás fueron homocigotos CC.

El descubrimiento más relevante de la investigación, descrito por primera vez a nivel mundial, se encontró tras seguir a los participantes en el estudio durante un promedio de unos cinco años y observar que aquellas personas con la variante genética G que recibían intervención con dieta mediterránea en el ensayo clínico tuvieron menos incidencia de infartos (estimándose un 60% menos de riesgo) que las personas homocigotas CC en el mismo grupo de dieta mediterránea. Por el contrario, en el grupo que recibía la dieta control, los portadores de la variante G no manifestaron el efecto protector de la genética y no tuvieron menor incidencia de infartos.

Un paso más en la nutrición personalizada

“Este hallazgo es muy relevante porque además de ayudarnos a conocer los mecanismos por los cuales la dieta mediterránea puede ejercer sus efectos protectores a nivel general, nos ha permitido identificar un grupo de personas que por su genotipo en el gen MLXIPL se benefician mucho más al seguir una dieta mediterránea, especialmente en cuanto a la protección frente al infarto de miocardio”, afirma la Dra. Corella, catedrática de Medicina Preventiva en la Universidad de Valencia y directora de este trabajo.

El Dr. Ordovás que también ha participado desde Estados Unidos en la co-dirección del trabajo matiza que estos resultados van a suponer un gran impulso para la nutrigenética, ya que aportan evidencia científica de primer nivel que contribuirá a una mayor aplicación en nutrición personalizada. E insiste en la gran importancia internacional de estos hallazgos ya que es la primera vez que se demuestra en un ensayo clínico que los efectos protectores de una variante genética frente al infarto de miocardio pueden ser potenciados o anulados por un patrón dietético concreto, en este caso la dieta mediterránea.

Este estudio fue financiado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (Instituto de Salud Carlos III), el Ministerio de Economía e Innovación, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, la Generalitat Valenciana y por los contratos 53-K06-5-10 y 58-1950-9-001 del USDA, Estados Unidos.