Demuestran la relación entre el la exposición pasiva al humo del tabaco y el síndrome de fragilidad

Fernando Rodríguez Artalejo (izquierda) junto a los investigadores del grupo 25 del CIBERESP de la UAM
CIBER | martes, 31 de mayo de 2016

Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el CIBERESP y la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore han llevado a cabo un estudio en el que seleccionaron a más de 2.000 personas no fumadoras mayores de 60 años. De ellas, el 6% padecía este síndrome.

Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el CIBERESP y la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore han analizado la relación entre la exposición pasiva al humo del tabaco y la probabilidad de padecer Síndrome de fragilidad en ancianos.

Para este estudio se emplearon los datos aportados por la National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), la principal encuesta con examen de salud realizada en los Estados Unidos de América. Los investigadores seleccionaron a 2.059 no fumadores de 60 años o más.

La exposición pasiva al humo del tabaco en estas personas se valoró midiendo la concentración en suero de cotinina, un biomarcador específico de exposición a la nicotina. Paralelamente, se diagnosticó el Síndrome de fragilidad por la presencia de, al menos, 3 de los siguientes criterios: pérdida de fuerza, lentitud de la marcha, cansancio, reducida actividad física y bajo peso.

“El estudio confirma lo que esperábamos: al aumentar la exposición pasiva al humo de tabaco, también aumenta la frecuencia de fragilidad”, explica Fernando Rodríguez Artalejo, investigador principal del CIBERESP en la UAM y coautor del estudio.

Este síndrome tiene mucha importancia, porque aquellos que lo padecen (aproximadamente un 6% de los participantes del estudio) presentan un riesgo elevado de sufrir caídas, desarrollar discapacidad y dependencia, e ingresar en un hospital y/o residencia.

Mayor exposición al tabaquismo pasivo en ancianos

Dado que los ancianos pasan mucho tiempo en casa, es probable que el convivir con un fumador vaya acompañado de una mayor exposición al tabaquismo pasivo. Trabajando con esa hipótesis, los investigadores también han evaluado la relación del número de fumadores en el domicilio con el riesgo de fragilidad en el anciano, observando que este síndrome es especialmente frecuente si éste convive con dos o más fumadores.

Este equipo internacional se ha asegurado, además, de que estos resultados no se deban a otras características propias de las personas mayores, como son la edad, el sexo y/o el padecimiento de enfermedades que se sabe, de antemano, que están asociadas tanto al tabaquismo pasivo como a la fragilidad.

Concienciación

“Éste es el primer estudio que ha mostrado la relación entre tabaquismo pasivo y fragilidad y, por lo tanto, sus resultados deben ser confirmados en nuevas investigaciones. No obstante, apoya que debe promoverse (por ejemplo, mediante campañas de concienciación) una mayor protección de los ancianos frente al humo del tabaco, especialmente en áreas que, como el hogar, no están reguladas por las leyes anti-tabaco”, concluyen los investigadores.

Referencia bibliográfica:

García Esquinas, E.; Rodríguez Artalejo, F. & Navas Acién, A. Exposure to secondhand tobacco smoke and the frailty syndrome in US older adults. Age. Doi: 10.1007/s11357-015-9762-4

 

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