"Una mayor inversión en investigación reduciría sustancialmente la carga de las enfermedades mentales"

Algunos de los ponentes del II Encuentro entre Investigadores en Salud Mental, Pacientes y Familiares
CIBER | miércoles, 30 de noviembre de 2016

Explicar cómo los test farmacogenéticos pueden ayudar a encontrar el tratamiento más adecuado para cada paciente o alertar de que el consumo de cannabis predispone a la psicosis fueron algunos de los temas tratados en el segundo Encuentro entre Investigadores en Salud Mental, Pacientes y Familiares organizado a finales de noviembre conjuntamente por el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), Mundo Bipolar y la Confederación Salud Mental España.

En este encuentro, patrocinado por Lundbeck y celebrado en la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, se estableció un debate abierto en el que los investigadores del CIBERSAM explicaron en tono divulgativo cuál es la situación actual sobre la investigación en salud mental a los enfermos y su entorno, a la vez que recogieron sus sugerencias para que la investigación sea pragmática y les aporte mejoras reales en su calidad de vida.

"Con este encuentro, hemos querido acercar el estado actual de la investigación a los enfermos y a su entorno para lograr su participación y decidir entre todos cuáles son los pasos a seguir para avanzar en el conocimiento de las enfermedades mentales", indicó Jerónimo Saiz, investigador del CIBERSAM en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid y uno de los coordinadores de este encuentro.

El consumo del cannabis predispone a la psicosis

Ana González-Pinto, investigadora del CIBERSAM en el Hospital Santiago Apóstol de Vitoria, explicó que el consumo de cannabis antes de los 18 años predispone al desarrollo de psicosis (delirios, alucinaciones y marcada desorganización de la conducta) y genera problemas cognitivos. "El CIBERSAM ha obtenido resultados de relevancia internacional en relación a la interferencia del cannabis con la memoria, la psicosis de inicio temprano, la persistencia de las alteraciones a corto plazo al abandonar el cannabis y la mejora a largo plazo al dejar esta sustancia", apuntó. El principal riesgo del cannabis, tal como detalló la Dra. González-Pinto, es que interfiere con el desarrollo normal del sistema nervioso central por su unión a unos receptores internos denominados cannabinoides.

"El uso del cannabis se ha mantenido hasta nuestros días, e incluso se ha popularizado su utilización, especialmente en personas jóvenes que todavía tienen su cerebro en maduración. Las llamadas drogas blandas tienen importantes efectos adversos que la sociedad debería conocer", concluyó González-Pinto.

Farmacogenética: hacia el tratamiento personalizado en psiquiatría

José Manuel Menchón, investigador del CIBERSAM en el Hospital Universitario de Bellvitge, explicó que se están introduciendo los tests farmacogenéticos en el campo de los trastornos mentales para mejorar la utilización de los psicofármacos. Los tests farmacogenéticos, cada vez más utilizados en medicina, ayudar a saber las probabilidades de que un determinado medicamento pueda ser más eficaz o que tenga más probabilidad de presentar efectos secundarios en cada persona en función de sus variaciones genéticas. Estos tests analizan estas variaciones para intentar predecir la eficacia y los efectos adversos de medicaciones en una persona concreta.

El Dr. Menchón expuso un ejemplo concreto en el que se ha comprobado la utilidad de este tipo de tests en la práctica clínica, un estudio en el que han participado 18 centros de España y 316 pacientes diagnosticados de depresión en los que se ha comparado la eficacia en la elección de tratamiento antidepresivo al disponer de la información genética respecto a no disponer de esta información. "Las diferencias más significativas a favor del test se observan en aquellos pacientes en que habían fracasado previamente de uno a tres tratamientos previos a su utilización", concretó Menchón.

"Investigaciones que mejoren realmente la calidad de vida"

El proyecto ROAMER, financiado por la Unión Europea y coordinado por el CIBERSAM, ha diseñado una hoja de ruta para la investigación en salud mental en Europa hasta el año 2020. Celso Arango, director científico del CIBERSAM, resumió las áreas prioritarias identificadas por este proyecto, como la prevención de los trastornos mentales, la atención a las personas jóvenes, la búsqueda de los mecanismos causales de los trastornos, el desarrollo de intervenciones novedosas para la salud mental, el empoderamiento de los pacientes y sus cuidadores, o la reducción del estigma.

"Para el desarrollo de estas líneas de investigación, es fundamental contar con los usuarios y sus familias. Es necesario identificar variables de resultado que sean pragmáticas y que supongan realmente mejoras en la calidad de vida de las personas afectadas y su entorno", resaltó el Dr. Arango.

El Dr. Arango indicó que los estudios realizados demuestran cómo una inversión en investigación en salud mental puede conseguir que se reduzca sustancialmente la carga de las enfermedades mentales en los próximos 10 años. "La inversión en detección e intervención precoz, que es paradigma en la mayor parte de los países avanzados, aún no ha llegado al nuestro", denunció Arango.

En este encuentro, participaron los también investigadores del CIBERSAM Luis Gutiérrez Rojas, Julio Bobes y Miquel Bernardo, que abordaron temas como el papel de la interacción de los genes y el ambiente en las enfermedades mentales, las dificultades para identificar y cuantificar las enfermedades mentales, y la necesidad de la intervención precoz para la investigación y la terapéutica.

El encuentro fue coordinado por Jerónimo Saiz y José Manuel Montes (CIBERSAM), Nel González Zapico (Confederación Salud Mental España) y Guadalupe Morales (Mundo Bipolar).

En su inauguración, intervinieron Julio Zarco, director general de Coordinación de la Atención al Ciudadano y Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid, y Pilar Aparicio, directora de la Escuela Nacional de Sanidad.

 

Cibersam